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Blog 16 – Cuando “algo” marca nuestras vidas (pequeño homenaje a Jobs)

Foto de una Apple Macintosh LC

Foto de una Apple Macintosh LC

Somos animales que nos movemos por estímulos. Muchas veces lo que es en apariencia racional da paso a un impulso, a un sentimiento, a un estado o comportamiento inexplicable en nosotros. Aunque la respuesta a estos sentimientos está, muchas veces, más cerca de lo que pensamos…

La primera vez que tuve contacto con una de ellas fue hace casi 20 años. Mi hermana es diseñadora, y esa máquina de color beige, con una manzanita atravesada por un arco iris en el frente, una ranura para diskettes y un dispositivo llamado mouse apareció frente a mis ojos que no daban crédito a lo que veían. Era una computadora que funcionaba con un sistema de ventanitas e íconos que se abrían al hacer doble click sobre los mismos, muchísimos colores a los que no estábamos acostumbrados por entonces, unas aplicaciones que se ejecutaban al hacer doble click sobre los archivos y una capacidad para procesar la información que para mí era inédita hasta ese momento. La máquina había costado carísima, y parecía que sólo servía para diseñadores y unos pocos elegidos, además de ser, en teoría, incompatible con otras plataformas más extendidas. En efecto se trataba de algo distinto, novedoso para mí. Se trataba de un Apple Macintosh LCII.

Con el paso del tiempo me di cuenta qué difícil era habituarse trabajar con otra cosa cuando aquello a lo que uno se había acostumbrado era muy superior a lo que ofrecían sus contemporáneos monocromáticos. Pero estas máquinas de ensueño servían para fabricar sueños en colores y causaban en nosotros una extraña fascinación, un curioso placer al utilizarlas que nos hacían parecer fanáticos enceguecidos pertenecientes a algún tipo de secta elitista e incomprendida.

Pasaron algunos modelos más por casa, pero la necesidad de un viaje me obligó a adoptar un portátil que no era Apple. Para motivarme, colgué la foto de uno de los primeros iMac en mi habitación / espacio de trabajo, porque sabía que “Ella”, tarde o temprano, me encontraría a mí, y tuve que esperar años para que así fuera…

Por aquel entonces sólo sabía que un tal Sr. Jobs estaba detrás de todo aquello, que algún día lo habían echado de la empresa que él mismo había co-fundado y que había vuelto para reactivar todo aquello con su ingenio. Poco más. Comentario al margen, siempre me pareció irónico y gracioso que trabajemos con equipos marca “Manzana” que fueron inventados por el señor “Trabajos” y que compitan con “Ventanas” el sistema operativo comercializado por el señor “Puertas”, su competidor.

La espera para tener mi propio Mac se me hizo eterna. Lo intenté más de una vez, pero era como aquellos amores imposibles que se deslizan entre tus dedos cuando ya parece que están contigo. Tuve que conformarme con placebos menos atractivos aunque efectivos para mis necesidades laborales y personales.

Pero toda espera tiene sus recompensas y primero, apareció un iPod en mi vida, que aunque era (y es) de mi pareja lo uso yo. Contagié mi fascinación a mi compañera y un iMac pasó a formar parte de nuestra vida. Entonces descubrí que lo bueno, o mejor dicho lo excepcional, muchas veces, se hace esperar. Y como cereza de este pastel lúdico/informático/profesional mi pareja me regaló un iPod touch. Tres equipos Apple en un lapso de tiempo relativamente corto en comparación con mi espera, que ahora son parte de nuestra vida.

Entonces, me llega la noticia de que el genio detrás de todo esto nos ha dejado, que su poder creativo, su singularidad, sus ganas de cambiar el mundo haciendo nuestra vida más agradable han pasado a ser parte de la energía de nuestro universo. Un hombre cuyas facetas para muchas de nosotros eran desconocidas y que nos fascina como personaje, incluso en retrospectiva, cuando conocemos sus orígenes y su lucha vital…

Entonces, aquí es donde me paro a pensar y reconozco que estas creaciones suyas que me deslumbran han influido activamente en mi vida laboral y personal y que mi egoísta tristeza por la partida de Jobs tiene mucho que ver con el hecho de que este hombre, desconocido para mí, haya conseguido esto sin que siquiera reparara en su influencia. Por fortuna, como todo genio, ha quedado vivo en su obra.

Think different!
¡Hasta siempre Steve Jobs!
www.apple.com/stevejobs

Christian Flavio Tasso

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