Archivo de la categoría: cine

41 – ¿Realidad virtual?

Dentro de la caverna

Allegory of the Cave blank

Allegory of the Cave blank By Gothika (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC BY-SA 4.0-3.0-2.5-2.0-1.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0-3.0-2.5-2.0-1.0)%5D, via Wikimedia Commons

¿Recuerdan la película Matrix (1999, The Wachowski Brothers -aka Lilly and Lana Wachowski-)? El imaginario colectivo cuenta con recuerdos de este blockbuster con toques filosóficos, cuyos protagonistas viven en un universo virtual que un mundo dominado por las máquinas creó para utilizar a los humanos como fuente de energía. Ya hablé de Platón y de esta peli en su día.

Existe una tendencia generalizada, promocionada por las grandes empresas tecnológicas y del ocio y aceptadas de manera más que favorable por nosotros, los CONSUMIDORES, a inventar dispositivos y plataformas que crean realidades “paralelas”. Uso las comillas ya que tanto la realidad aumentada, como la realidad virtual o cualquier otra realidad digital son inequívocamente parte de la realidad.

Es verdad que el ocio es necesario para hacer nuestro día a día más ameno. El problema empieza cuando la llamada realidad virtual invade de manera desmesurada el espacio que debe ser parte de la “realidad física” por buscar una definición que separe el subespacio virtual del que no lo es. Que quede claro que me parece super interesante la idea de Pokémon Go; pero estas tendencias comienzan a ser un problema cuando pasan a ser el centro de nuestras vidas, casi como una obsesión que, además, pone en peligro nuestra integridad, y hasta incluso, la de los demás.

The matrix has you

By deerstop. (Own work) [Public domain], via Wikimedia Commons

En la Alegoría de la Caverna de Platón más o menos ilustrada en Matrix, el sabio, el héroe, el iluminado era quien evitaba ser engañado por las sombras proyectadas en el fondo de la caverna y lograba salir de ella y ver la verdadera vida. Hoy en día da la impresión que todos fuéramos invitados a entrar en la caverna de manera voluntaria… de hecho todos aportamos material a ese universo virtual. Una forma de evasión. Las redes sociales nos han abducido y quiénes están fuera ya no son parte de esta nueva realidad. En este punto me gustaría citar a Manuel Castells que ya lo veía claro en 1995:

¿Qué es, a fin de cuentas, esa misteriosa sociedad de la información? En realidad, es la sociedad en que vivimos. Y buena parte del sentimiento de desconcierto con el que últimamente percibimos nuestra vida cotidiana proviene de que la interpretamos con categorías e imágenes de un tiempo que ya pasó. (…). La difusión y desarrollo de ese sistema tecnológico ha cambiado la base materiaI de nuestras vidas, y por tanto la vida misma, en todos sus aspectos: en cómo producimos, cómo y en qué trabajamos, cómo y qué consumimos, cómo nos educamos, cómo nos informamos-entretenemos, cómo vendemos, cómo nos arruinamos, cómo gobernamos, cómo hacemos la guerra y la paz, cómo nacemos y cómo morimos, y quién manda, quién se enriquece, quién explota, quién sufre y quién se margina. Las nuevas tecnologías de información no determinan lo que pasa en la sociedad, pero cambian tan profundamente las reglas del juego que debemos aprender de nuevo, colectivamente, cuál es nuestra nueva realidad, o sufriremos, individualmente, el control de los pocos (países o personas) que conozcan los códigos de acceso a las fuentes de saber y poder.”(1)

Hace más de 20 años aún no existían las redes sociales como las conocemos ahora, pero Castells ya nos avanzaba algo del desconcierto que creó esa masiva informatización de la sociedad.

Circuito impreso con componentes

Circuito impreso con componentes

Yo estudié electrónica, y cuando miraba ciertos circuitos impresos tenía noción de cómo funcionaban; pero desde aquellos componentes electrónicos codificados montados sobre una placa hasta los actuales microprocesadores de última generación, corazón de todos los dispositivos “smart” a los que hemos delegado parte de nuestra inteligencia, han cambiado mucho nuestros hábitos, tal como reflexiona Castells. Es posible que quienes hayamos nacido en la época en que las cosas eran más tangibles físicamente tengamos una visión más privilegiada con respecto a los nativos digitales, que ya se han encontrado las cosas “empaquetadas”. Y siento el exceso de comillas, pero prefiero que ciertas palabras no se tomen literalmente. Ahora tenemos una especie de caja negra, llámese móvil u ordenador, que nos comunica con el resto de la humanidad, a veces incluso, de manera involuntaria.

José Saramago ya reflexionó de manera magistral sobre la caverna platónica en su libro justamente denominado “La caverna”. En este relato, la sociedad aceptaba con normalidad la vida concebida dentro de un centro comercial.

Fuera de la caverna

La pregunta que podríamos hacernos ahora es cómo salimos de la caverna digital. Una respuesta posible y válida sería que no queremos salir de la caverna. De hecho hay gente que ni siquiera se plantea que está dentro de una caverna. Los que intentamos salir y ver la realidad desde puntos de vistas diferentes a los impuestos por la sociedad (de la información en este caso) somos tipos (o mujeres) raros, inconformistas, que queremos romper con el orden establecido. Si viviéramos en la época de Platón, nuestros compatriotas de la caverna intentarían matarnos, pero en nuestros días, se nos puede desterrar, defenestrar e incluso eliminar digitalmente. Pasaríamos a ser fantasmas o parias en el mundo digital. ¿A qué no hemos cambiado tanto…?

Ya lo vimos en Matrix, a Neo intentan matarlo desde fuera y los de dentro son escépticos con respecto a sus poderes. El cuestionamiento siempre tiene amantes y detractores y es importante reconocer claramente todas las facetas de la realidad ¿Que por qué…? Porque estaremos mejor preparados para enfrentar situaciones reales de nuestra vida, tendremos una perspectiva más amplia de nuestro mundo y sabremos poner la cosas, entre ellas al ocio, en su lugar.

Como pueden ver, las empresas que dominan el negocio de la información nos invitan a pasar a la caverna. Quizá algún día acaben convirtiéndonos en pilas.  De momento trabajamos para ellos generándoles información.

¡Qué tengan muy felices “share” y “like”! (salvo que sean de este blog, claro ;))

Christian Flavio Tasso

Otras pelis donde se ilustra de diferente manera la Alegoría de la Caverna de Platón, y proponen diferentes realidades. Hay cientos.

The Truman Show: tan gráfica en su exposición de la Caverna como Matrix, sólo que Truman es quien debe salir de la caverna.

Brazil: Una distopia. Aquí hay un tipo de sociedad privilegiada y extremadamente burocratizada que está dentro del sistema, que contrasta con otra que está fuera.

Logan’s Run: película mítica de ciencia ficción de los 70’. Vivían en la ciudad de los domos y a los 30 años, en una ceremonia, se los cargaban.

WALL·E: lúcida reflexión sobre un mundo postapocalíptico. En este caso la búsqueda está automatizada y es llevada a cabo por dos robots humanizados.

Total Recall: En donde la caverna existe gracias a un negocio redondo, la generación de aire en Marte, monopolizado y controlado por un poderoso. Pero existe una tecnología alienígena que genera oxígeno para todo el planeta.

The Island: Otra caverna y una idea muy buena: clones como recambios. Muy comercial, lástima.

Fuentes consultadas y referencias:
(1) Diario El País, 25/2/1995
Alegoría de la caverna
Realidad virtual

Anuncios

38 – El Señor Naranja y la construcción del discurso

Seguramente muchos de ustedes recuerdan Reservoir Dogs (Tarantino, 1992), película con la que este genio se dio a conocer al mundo por la puerta grande. La obra tiene varias escenas memorables que han quedado perpetradas en la memoria colectiva cinéfila; pero en esta entrada me voy a referir a la secuencia en la que el Sr. Naranja / Freddy Newandyke (Tim Roth), que es policía, busca la aprobación de la banda para infiltrarse y poder atrapar al jefe in fraganti.

La construcción del discurso
En mi lista de escenas y/o secuencias preferidas, esta está en un lugar destacado, por la inteligente utilización que hace Tarantino del relato dentro del relato. Siempre recuerdo que Shakespeare también utilizó este recurso en Hamlet con la finalidad de desvelar la culpabilidad de su tío. En este caso, Newandyke comienza ensayando su relato al tiempo que vemos un montaje que va saltando en el tiempo y entre las diferentes escenas, hasta que acabamos con el policía en el momento en que lo explica a los delincuentes. Fantástica la escena del baño, por cierto. En la pantalla vemos tanto la realidad como las escenas ficticias que relata. Al final construye un discurso verosímil y consigue tener cierta complicidad y empatía con sus nuevos compañeros delincuentes.
Por supuesto, recomiendo ver la secuencia -e incluso la película- completa y en versión original subtitulada, para no perder el slang que utilizan al hablar.

La moral del discurso
Reservoir Dogs es una ficción, pero nuestra realidad está plagada de discursos construidos que intentan inculcarnos diferentes ideas, necesidades, respuestas y todo lo que se nos ocurra.
El que más me preocupa hoy en día es el discurso de los políticos. Generalizando, es un discurso cuya veracidad está en entredicho y machacada por la contundencia de la realidad.
Esta entrada no pretende tomar partido por unos o por otros, ya que creo que todos tienen razones más que suficientes para sentir vergüenza, pero sí hacer especial hincapié en la capacidad que tienen ciertas personas para construir un relato y hacérnoslo creer, como ese policía que les explica a sus nuevos compañeros sus falsas peripecias como traficante de poca monta.
Creo que como ciudadanos de un Estado tenemos la obligación moral (que no impuesta) de elegir a quienes nos gobiernan. Está claro que siempre existirá el cuestionamiento de si gobiernan los que elegimos o los que pagan las campañas de los que elegimos, pero, en tal caso, ese es otro tema que deberemos valorar a la hora de poner la papeleta dentro de la urna.

Nuestro propio discurso
Lo más importante es que nosotros tengamos la capacidad de construir nuestro propio discurso, que no tiene porqué ser igual al del resto y coincidir al cien por ciento con el de los aspirantes a cargos públicos; pero para construirlo estamos obligados a cuestionar todas las versiones de la realidad que nos intentan explicar ¿Llegaremos a conocer la verdad? Quizá eso sea lo menos relevante, ya que un discurso inverosímil siempre nos va a chirriar y ahí es donde debe entrar en juego nuestra voz interior ¿Es esto lo que quiero realmente?

Volviendo a Tarantino, Joe Cabot, el jefe de la banda, no tenía del todo claro que Mr. Orange fuera de confiar, pero así y todo lo sumó a la banda y esa fue su perdición… A veces nuestra intuición -esa lucecita roja, ámbar o verde que se nos enciende en algunos momentos- nos dice más cosas que las palabras.

Christian Flavio Tasso

34 – Desenfocado (Deconstructing Harry)

Llevo tiempo queriendo escribir sobre esta escena, y la reciente e inesperada desaparición de Robin Williams me ha motivado a hacerlo.

Algo de Williams…

Robin Williams 2008

By Steve Jurvetson from Menlo Park, USA [CC-BY-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)%5D, via Wikimedia Commons

Siempre digo que las personas quedan vivas a través de sus obras, sus actos, todo lo que han aportado a su entorno: seres queridos, gente con la que se relacionaron profesional y personalmente… y en el caso de los actores, esta trascendencia es mucho más tangible, por el nivel de exposición que tienen y por los hábitos que tenemos para consumir, disfrutar o reflexionar sobre sus performances. Admito que Robin Williams no estaba entre mis actores favoritos, pero sí reconozco su versátil capacidad interpretativa, además de que me han llegado varios de sus personajes, como el Sean Maguire de Good Will Hunting o el John Keating de Dead Poets Society.

Creo que la mejor manera de recordar a un comediante, es a través de una de sus mejores secuencias, la que justamente está dirigida por otro grande, Woody Allen, y que pertenece a la película Deconstructing Harry.

Desenfocado…
Encontramos esta secuencia en esta constante autobiografía que es la obra de Allen, al menos en la mayoría de sus filmes. En la película, Harry (Allen) es un exitoso escritor que utiliza a personas y hechos reales de su vida para escribir sus historias. Esto lo convierte en un hombre odiado y solitario, y por esta razón, no tiene a nadie que le acompañe a un homenaje que le harán en la universidad de la cual lo echaron. Ya he hablado en otra entrada de esta versión libre de Fresas salvajes (Ingmar Bergman, 1957) del neoyorquino, concretamente de la escena del descenso a los infiernos; pero este fragmento en concreto, destaca como una confesión que nos hace un artista que se siente incomprendido por su entorno. Está claro que en EEUU se reconoce a Allen como un gran director, pero su obra siempre ha sido mucho más valorada fuera de su país. Inteligente, irónica, con la acidez habitual de la artillería narrativa Allen, un alter-Allen-Williams interpreta a Mel, un actor que misteriosamente, comienza a desenfocarse.

Después de verla, se nos plantean varias reflexiones ¿Quién no se sintió alguna vez desenfocado? ¿Debemos ponernos gafas para adaptarnos a ciertas distorsiones? ¿Podemos ser diferentes en un mundo que tiende a homogeneizarnos y estandarizarnos? Allen habla de la vida a través de sí mismo, su experiencia, su imaginación y su gran sentido del humor. El desenfoque como metáfora audiovisual de una falta de sintonía con sus interlocutores, cierto tipo de público (o personajes en la peli) que prefieren no esforzarse para entenderlo; y dentro del mismo mensaje, un receptor que debe adaptarse, aunque le incomode, a lo que se le tiene que decir. Hay por un lado una especie de autoritarismo cultural, y por el otro un público que prefiere consumir palomitas a golpe de efecto que a reflexionar un poco sobre lo que le rodea (generalizo con las palomitas, como podría hablar de cualquier tipo de manifestación cultural comercial).

Muchas veces la sociedad castiga a los individuos con identidad, que destacan de alguna manera, que desenfocan, especialmente cuando la gente no entiende bien lo que hacen. Si es un futbolista, o un corredor de fórmula uno, o un tenista, no, porque es divertido y estimula otras pasiones; pero si es un artista que transgrede desde una obra sincera, directa y carente de efectos vacuos, suele molestar ¡Y más aún cuando apunta directo a tu persona, costumbres, entorno…! Sí, esto se aplica a la vida de las personas, no nos olvidemos que el arte imita a la vida… Todo el que no encaja dentro de una estructura está desenfocado. Hay que hacer lo que hacen los demás… Aunque para mí tiene mucho más valor la persona que cree en sí misma y en sus sueños, a pesar de que el mundo crea que es un delirante.

¡Gracias Robin! (y Woody, por supuesto)

Christian Flavio Tasso

33 – ¡Oh Dios mío! ¡Soy un…

…trekkie!

“La conquista del espacio, el gran reto…”

Estas eran las primeras palabras (en off) que escuchábamos en presentación de la serie “Viaje a las estrellas” (Star Trek / aka Star Trek TOS, 1966-1969) en la versión que veíamos en Argentina (“La conquista del espacio” en España) [1]. Luego aparecía una nave, la Enterprise, atravesando el espacio a toda velocidad.

Todas las tardes, contaba los minutos que faltaban para ver un nuevo capítulo de esta aventura espacial en mi televisor blanco y negro de válvulas (curioso, siempre se quemaba la del sonido…). A mediados/finales de los 70’, yo era un niño con mucha imaginación, justamente estimulada por este tipo de series. Siempre me gustó la ciencia ficción, de hecho estudié cine porque era mi género favorito hasta pasada la adolescencia. Después aprendí que el género es un envoltorio, un contexto que sirve para contar una buena historia, y la ciencia ficción, a veces mal considerada un género menor, nos ha regalado grandes historias: Metrópolis, 2001: Una Odisea del espacioAlien, Blade Runner, Matrix, E.T. El extraterrestre… sólo por nombrar las más conocidas.

Volviendo a Star Trek, a pesar de la palabra “conquista” al comienzo, y de que esta primera versión de un hipotético futuro era un poco menos “tolerante” comparada con su saga, se estaba abriendo un nuevo camino con un mensaje conciliador. El mundo vivía en plena guerra fría, aún eran tiempos de prejuicios raciales, pero por el contrario, en esta nave, convivían seres humanos de varias naciones, razas y hasta un extraterrestre, Spock, mitad humano y mitad vulcano. También había una Federación Unida de Planetas… un cóctel que conformaba una especie de utopía de convivencia y colaboración universal, surgida de la mente de Gene Roddenberry. Claro que vista en perspectiva, esta utopía puede ser discutible en su concepción y naturaleza, pero se ha de valorar este aspecto, ya que había series contemporáneas que adoctrinaban sin sutilezas sobre quiénes eran los buenos y quiénes los malos.

Un Trekkie
Leonard Nimoy William Shatner Star Trek 1968Uno no andaba diciendo por ahí que era fan de Star Trek y sus sagas… y mucho menos cuando llegabas a la adolescencia…¡y mucho menos todavía si eras un adulto en toda regla…! Si hacías esto, normalmente te consideraban un tipo raro, la verdad… ese tipo de gente a la que luego se le daría el nombre de friki (freak).

Si los frikis se clasificaran en subcategorías, lo más normal es que a un fan de Star Trek se le llamase trekkie (o trekker, hay discusiones sobre si son sinónimos). Pero lo que realmente me ha asombrado al investigar para este post, es que la serie ha tenido tal trascendencia, que el término trekkie se ha incorporado al Diccionario de Oxford: “informal – A fan of the US science fiction television programme Star Trek.” (informal – Un fan de la serie estadounidense de ciencia ficción Star Trek).

Siguiendo en la línea de mis confesiones sobre mi fascinación por el universo Star Trek, expongo a continuación una serie de afirmaciones, pensamientos y reflexiones que confirman aún más que soy un trekkie (¡y un friki además por escribir esto!)… eso sí, sólo seguí las series y las pelis hasta el año 2000, si es que esto sirve como atenuante…

Aunque hoy en día, y más con la irrupción de la versión aggiornada del nuevo genio audiovisual J.J.Abrams (ejem…), asombrosos efectos especiales, actores y actrices guapos, el universo Star Trek se ha vuelto algo bastante más aceptado (..y desvirtuado, según mi opinión).

Sí, soy culpable de ser trekkie:
– Cuando pienso en las primeras notas de la música de Alexander Courage
– Cuando veo a William Shatner, incluso en Boston Legal, y pienso que es el Capitán Kirk
– Cuando voy por la autopista con mi coche y creo ir a Warp 5, 6 ó 7
– Cuando entiendo todos los chistes de “The Big Bang Theory” relacionados con el tema
– Cuando noto que soy uno de los pocos que se ríen al comienzo de Kill Bill 1 (Q. Tarantino, 2003) [2]
– Por haber ido a una convención trekkie (¡sólo una vez!)
– Por tener el sonido del intercomunicador del primer Enterprise en los avisos de mi móvil
– Por tener un app de Star Trek en mi móvil (¡…y porque no encontré más!)
– Por haber visto prácticamente todos los capítulos y las películas de toda la saga hasta el año 2001 (con unas cuantas excepciones a partir de aquí)
– Porque cuando estoy esperando el autobús o el metro pienso “transporte para uno” [3] (y antecedido del sonido del intercomunicador, por supuesto)
– Porque cuando veo un vehículo pienso qué versión del Enterprise será: NCC1701-X
– Cuando en ciertos contextos pienso: “Somos los Borg y vamos a asimilarlos. Resistirse es fútil” [4]
– Cuando en cualquier objeto redondo veo el plato del Enterprise
– Porque cuando salgo con mi coche desde el párquing, imagino que es el hangar de una estación espacial
– Porque cuando me siento en un sillón cómodo creo que estoy en el puente del Enterprise:

-“¡Preparen torpedos protón!”
-“Uhura: póngame con el mando de la Flota Estelar”

Y lo peor de todo, es que coincido en varias cosas con esta guía “How to Be a Trekkie” (en inglés), así que si te quedaste con ganas de convertirte en un trekkie 100%, puedes echarle un vistazo. Yo, como ha quedado claro en este post, lo soy sin atenuantes.

Christian Flavio Tasso

 

[1]Es curioso que la versión latinoamericana traduzca literalmente el nombre de la serie, pero no esta primera frase de la presentación, que en la versión española sí es bastante similar a lo que se dice en inglés… aunque en España la serie se llamó “La conquista del espacio”…
Aquí las presentaciones de España y EEUU:
Versión en España
Versión original en inglés
[2] Sobre negro se lee: “Revenge is a dish best served cold -Old Klingon Proverb-”. “La venganza es un plato que se sirve mejor frío.” (para que un segundo después se lea) “-Viejo proverbio Klingon-.”, frase que Tarantino tomó prestada de Star Trek II – La ira de Khan. Cualquier conocedor de la existencia de la raza Klingon, personajes ficticios de Star Trek, tuvo que haber reaccionado de alguna manera en el cine al ver esta intro.
[3] Es mi propia versión, claro. En la serie era: “Beam me up Scotty!” (Cap. Kirk)
[4] Es mi propia versión, claro. Realmente sería así “We are the Borg. Lower your shields and surrender your ships. We will add your biological and technological distinctiveness to our own. Your culture will adapt to service us. Resistance is futile.” (“Somos los Borg. Bajen sus escudos y rindan sus naves. Añadiremos sus peculiaridades biológicas y tecnológicas a las nuestras. Su cultura se adaptará para servirnos. Resistirse es fútil”)

32 – Pasión II

(continuación de la entrada anterior “Pasión I”)

Nos habíamos quedado aquí:

Un apasionado: Jesucristo
¡Bueno! ¡Bueno! ¡Bueno! ¡Ya empezamos! Ustedes se preguntarán ¿Qué le pasa a este tipo (o algo similar), que dijo en la primera parte de la entrada que no era demasiado religioso y ahora escribe sobre Jesús…? La verdad es que no soy nada religioso, aunque formalmente soy cristiano. Sí, tomé la comunión. El hecho de no ser practicante cristiano, no significa que no pueda admirar a algunos personajes de esta y otras religiones, y Jesucristo es un personaje que me llama poderosamente la atención y por el que siento especial admiración. Como hombre (humano), claro.

Intento ponerme en contexto. Hace dos mil años más o menos, un hombre judío, nacido en un hogar humilde, en una época donde te mataban si no seguías unos preceptos, costumbres y eras más o menos sumiso, aportó algo nuevo. Él, convencido de que traía la palabra de Dios, comenzó a predicar un mensaje de paz, unión y tolerancia… pero ese no fue su único mérito, porque había muchos que lo hacían por entonces, sino que además, lo escuchaban y tenía seguidores. Tan lejos llegó su mensaje y tanto caló en la gente, que terminaron matándolo por aquello. Y la prueba es que aún hoy, seguimos hablando de él. Eso se llama pasión. Creo que es una de las cosas que más debiera de transmitir una religión: la posibilidad real de vivir una vida apasionada, plena… Creer en algo y llevarlo hasta las últimas consecuencias (siempre que sea algo positivo, claro)… Pero, de cara al marketing, les sirvió más la imagen de un hombre desangrándose en una cruz, un tipo de ejecución normal por aquel entonces, para recordarnos que debemos padecer para ser merecedores de la aceptación este Dios. Y aquí me permito recomendar dos obras inspiradoras sobre este tema: “El evangelio según Jesucristo” del gran José Saramago y “La última tentación de Cristo” de Scorsese. Ambas enfocan a Jesucristo desde un punto de vista más humano, pero con respeto al mérito de su obra y a su inspiración.

Con respecto a Jesucristo, concluyo que, el resultado de las acciones de un hombre apasionado que murió por lo que creía, es una institución ociosa, que acumula riquezas, es intolerante, pregona que debemos ser castigados por muchos de nuestros actos y no vive en el mundo real. O sea, cometen, como institución, varios de los pecados capitales que les exigen no cometer a sus fieles (Soberbia, Gula, Avaricia…y sin ser demasiado riguroso, recuerden que no voy a la iglesia…). Salvo por algunos religiosos apasionados, que están cerca de la gente y les aportan soluciones terrenales, poca pasión transmite esta institución, además del sermón que repiten todos los domingos.

Y para Pasión, este excelente video de Metallica inspirado en el pintor flamenco El Bosco:

Garden delightsPor cierto, me quedé en pleno éxtasis al ver “El jardín de las delicias” de El Bosco en El Prado… Ese hombre, además de estar muy mal de la cabeza para tener esa imaginación, sin lugar a dudas estaba apasionado.

Hablando de música.
Los que siguen mis entradas (que no son muchos, ni son muchas), sabrán que tengo una especial sensibilidad por la música y un gusto bastante heterogéneo. Escribo en varias entradas sobre este tema. La música es una manifestación artística, terreno fértil para expresar diferentes pasiones por todo: mujeres, hombres, ciudades, dioses, lugares emblemáticos, furias varias… etc. A mí me gusta la música que sale y se interpreta desde el alma, o desde las vísceras, o desde el corazón, y me interesa saber qué me cuentan, por lo que le doy especial importancia a la letra, aunque hay músicas que no necesitan demasiada letra para ser intensas. Es destacable el hecho de que varias de las canciones más trascendentes de la segunda mitad del siglo XX, tengan inspiración religiosa. Aunque algunos de sus autores se empecinen en decir que hablan de otra cosa, tienen claras alusiones al discurso cristiano, incluso, desde sus títulos: “Stairway to Heaven”, “Losing my Religion”, “One” (y prácticamente toda la obra de U2), etc. Y justamente, ya que estamos con U2, hay una versión de “One” que me parece especialmente inspirada, y que cada vez que la escucho, me hace sentir, por unos segundos, que existe un Dios. Es la interpretada por Mary J. Blige. Intensa y apasionada:

¡Que sí! ¡que sí…! ya sé que la filantropía de Bono está en cuestión, lo cual puede desacreditar sus intenciones, y que yo, personalmente, no he escuchado otra canción de Mary J. Blige que alcanzara este nivel de pasión; pero a veces la magia se da mezclando ciertos ingredientes, que aquí funcionan muy bien.
Sí, la música, y el arte en general, son maneras de evangelizar cuando no funcionan los canales tradicionales.
Y por cierto, agradezco al jefazo de una empresa que me pidió hace varios años que la incluyera en un trabajo que nos encargó. Hasta ese momento, la versión de “One” de Achtung Baby, era la única que conocía y ya me gustaba bastante.

¿¡Que si hay más cosas!?
Todos los días vemos pasión a nuestro alrededor. Todas las definiciones de pasión, por cierto… Gente que lucha por una causa justa, otra que intenta alcanzar sus sueños, muchos que son apasionados por amor… a algo o a alguien. Y gente que hace su trabajo con pasión. Es parte de la naturaleza humana, y se repite a lo largo de toda la historia de nuestra especie.
Pero lo que quiero destacar, ya que lo veo asiduamente y lo practico también, es un tipo de pasión empaquetada. Intento explicarme: nos están organizando la vida y nos hemos vuelto adictos a una serie de dispositivos que parecen acercarnos a aquello que queremos ser (o que nos hacen creer que debemos ser), pero que no somos. Veo a la gente en el tren, todos sumisos, con la cabeza baja, como si estuvieran rezando, pero en realidad rendidos a una tecnología impuesta, aunque escogida a voluntad por nosotros, e intercambiando información personal por aplicaciones pasatistas. Literalmente, nos dan caramelitos a cambio de nuestros datos para que los ayudemos a segmentarnos como posibles consumidores ¿Y dónde ha quedado relegada nuestra pasión? Yo no lo sé. Puede que un tren no sea el lugar idóneo para manifestarla, de acuerdo, pero percibo que es un comportamiento que se extiende a todos los ámbitos de nuestra vida. Una especie de desánimo generalizado…
Me paro a pensar dónde podríamos estar dentro de algunos años si nos apasionaran más nuestros propios sueños… tomaríamos decisiones diferentes…

Y como he dicho al principio de esta entrada, trato de expresar situaciones que me han parecido más o menos apasionadas, sobre gente que transmite (o no en algún caso) pasión. No busco dar una definición rigurosa, sino más bien impresiones y sensaciones abiertas, cuestionables y subjetivas.

Ah, y sobre lo que prometí al comienzo sobre dónde y cuándo creí sentir pasión, voy a jugar de nuevo la carta comodín de J.J. Abrams en Perdidos (y de todo en lo que participó posteriormente): Se “comieron” toda la entrada, y esto se acaba aquí. Ahora cada un@ puede sacar sus propias conclusiones, o contarme cuándo sintieron pasión ustedes.

Christian Flavio Tasso

31 – Pasión I

Pequeño inciso previo a la entrada

¡He vuelto! Tengo que justificar estos meses de ausencia de una manera que podríamos llamar “baja paternal”. Por lo pronto, prometo tres publicaciones en los próximos días para mis ávid@s lector@s… (ejem…)
He reestructurado y actualizado un poco el blog, así que si tienen problemas para verlo con algún dispositivo, agradecería me lo hicieran saber.
También he decidido quitar el anglicismo “blog” de delante de los títulos, para dejar simplemente el número de la entrada (o divagación), a modo de diario de reflexiones (o divagaciones).
Espero disfruten, participen, aprueben, disientan y/o compartan las reflexiones que expreso en cada una de las entradas.

Pasión I

Pienso. Muchísimas veces reflexiono sobre esta palabra. Intento recordar en qué contexto la vi utilizada, la escuché o creí sentirla. Pasión… ¿qué es la pasión? es difícil que yo pueda definir el potencial y el significado de este término con palabras, pero sí haré algunas divagaciones en torno a la misma.

Una escena.
Lo primero que se me ocurre, es un fragmento de esa gran historia de un amor imposible ambientada en tiempos de la dictadura militar argentina (prefiero no usar mayúsculas), que es “El secreto de sus ojos” de Juan José Campanella (2009). Aquí encontramos una escena, excelentemente interpretada y protagonizada por el actor Guillermo Francella, cuyo personaje es un alcohólico con acertados estados de lucidez. Se habla de fútbol concretamente, al menos en las formas, y se relaciona al fútbol con la pasión que siente por este deporte el asesino al que buscan. Yo, personalmente, no siento una destacada pasión por el fútbol, aunque asumo que en muchos países del mundo se disfruta en exceso… Reconozco que el éxito que tiene este deporte se basa en la pasión que tienen sus seguidores por sus equipos (y haré uno de mis incómodos incisos que interrumpen el relato. Deporte: muy bien. Deportista-ejemplo: muy bien. Sueldos astronómicos: muy mal. Sumas de dinero obscenas en publicidad y derechos varios: muy mal. Futbolistas y entrenadores mercenarios y que no representan al equipo en el que juegan: muy mal. Conclusión: deporte desvirtuado).
Volviendo a la peli de Campanella, Pablo (Francella) Sandoval descubre a través de las cartas del asesino, que hasta el momento era invisible, un hilo conductor: la pasión que siente por su equipo Racing Club (La Academia):

Tengo que admitir que cada vez que la veo me deja extasiado por su fuerza y la forma en la que va creciendo en intensidad… ¡y no exagero! Y claro, como plus, aunque no tenga que ver con esta entrada, podemos disfrutar del plano secuencia que viene a continuación (en este fragmento que encontré en youtube está cortado).
Una escena que habla de pasión interpretada y dirigida con pasión.

Varias definiciones.
Sí, empecé la entrada con un golpe de efecto. Ya saben que siempre busco un nexo con alguna obra audiovisual en mis entradas. Quizá primero tendría que haber dado una definición de la palabra, y quienes hayan leído algunas de mis entradas, saben que me encanta recurrir al diccionario, concretamente al de la RAE. La primera curiosidad que encuentro al buscar pasión en el mismo, es que tiene 9 definiciones más una serie de variantes. Esto tiene cierta lógica, si pensamos en la connotación religiosa del vocablo. Pero no es sólo eso, sino que algunas de las definiciones expresan un estado de ánimo casi opuesto al que habitualmente genera la pasión, a la que solemos relacionar con acción:

Definición 3: f. Lo contrario a la acción.
Definición 4: f. Estado pasivo en el sujeto.

O sea que una persona que está inactiva o tiene poca iniciativa para hacer cosas es también un “apasionado”… Según el mismo diccionario, esta interpretación sería incorrecta, pero ¿cómo utilizaríamos las definiciones 3 y 4 entonces? “Trabajo con pasión”. Quizá si esto nos lo dijera alguno de los políticos que nos gobiernan, no estaría mintiéndonos… ¡y hasta sería correcto desde el punto de vista del significado!

Una anécdota estéril.
Hace varios años, durante una entrevista que tuve, una de las personas que estaba allí, la que parecía más lista, dijo algo así como “siento pasión por la electrónica”. Por supuesto se refería al disfrute de utilizar ciertos aparatos electrónicos. Y yo, que no soy demasiado religioso, lo consideré casi una blasfemia. La verdad, me sonó muy raro. Intentaba imaginarme si este hombre le rendía culto a los teléfonos móviles, las calculadoras electrónicas o los GPS, objetos que tienen su complejidad técnica, y pueden causarnos cierto placer al utilizarlos, pero inertes al fin; y me quedé pensando en por qué alguien utilizaría la palabra pasión para expresar eso y no afición, fascinación… o alguna otra. La verdad es que no lo sé, pero sí recuerdo bien mi incomodidad al escuchar a aquel señor utilizando el término en ese contexto. Claro que eso no significa que no podamos sentir pasión por cosas inertes. Es sólo una percepción personal.

Un apasionado: Jesucristo…
(continuará…)

Y aquí me quedo por ahora. He decidido dividir esta entrada en dos partes ¿por qué?
– Porque hay gente que me dice que no me lee porque mis entradas son largas… ¿debería importarme eso…? un poco sí…
– Porque lo que viene a continuación promete, y puede causar cierta polémica. Además considero que aquí ya hay para reflexionar un poco.
– Porque me gusta jugar a ser J.J. Abrams y prometer más para después… ¿Qué habrá en la próxima entrada que anticipa polémica…?

Hasta dentro de unos días

Christian Flavio Tasso

Blog 29 – La profunda puerilidad de Trier

Después de un par de meses en los que me resultó complicado encontrar tiempo para escribir un blog (es lo que tiene publicar sin hacer copy-paste), vuelvo con un autor que me causa una especial admiración y que puede ser genial e infantil al mismo tiempo: Lars von Trier.

Lars von Trier ¿Personaje o persona…?

Lars Von Trier Cannes 2011Procuraré separar al personaje de la persona, lo cual es una tarea bastante ardua tratándose de Trier. Para conseguir esto recopilé algunos aspectos destacados de su vida, pero no profundizaré ya que existen dos biografías bastantes completas y recomendables, aunque tienen algunos años ya: la de Hilario J. Rodriguez (Ediciones Jc) y la de Jack Stevenson (Paidós). Ambas contribuyen a entender un poco mejor algunas de las motivaciones de este artista.

Nació en Copenhaguen bajo el nombre de Lars Trier en el año 1956. Creció en el seno de una familia progresista. Su madre había estado en la lista negra de personas buscadas por los nazis. Tanto Ulf, su “padre” como su madre trabajaron en el Ministerio de Asuntos Sociales en Dinamarca al acabar la Segunda Guerra Mundial. Se interesó desde muy joven por el cine, ya que su madre le regaló una cámara a los 10 años. Su tío, vinculado al mundo del cine, también fue uno de sus tutores en su adolescencia.

Lars pasó por el mundo de la actuación, la pintura y acabó matriculándose en la Escuela Danesa de Cine donde se graduó en 1983. Aunque estaba afiliado al Partido Comunista, siempre vestía con un aire fascista. Aquí aparece uno de los aspectos contradictorios de su vida ya que su padre (Ulf) era judío y él también lo era. Durante su paso por la escuela de cine, se añadió la partícula “von” al nombre. De esta manera se sentía más próximo a directores alemanes como von Stroheim o von Sternberg, además de otorgarse un aire más aristocrático. Él siempre tuvo la idea de que Europa es Alemania, y eso se manifiesta en su filmografía, tan claramente como su antiamericanismo.

Su obra es bastante provocadora y controvertida desde sus primeras cintas, por lo que muchas veces hubo (y hay) opiniones encontradas con respecto al reconocimiento de su calidad artística. Su percepción sobre este aspecto hizo que tuviera varios excesos verbales a lo largo de toda su carrera.

En 1989, cuando Lars tenía casi 34 años, su madre le confiesa en su lecho de muerte, que su padre biológico no era Ulf sino Fritz Michael Hartmann, descendiente de artistas daneses. Su progenitora se justificó diciendo que quería que su hijo tuviera una afinidad artística… Obviamente, su padre biológico no quiso saber nada de Lars ni entonces, ni cuando luego de la revelación Lars intentó acercarse a él… de hecho le comunicó que si tenía algo que decirle, lo hiciera a través de sus abogados… buen padre…

dogma_95En 1991 funda Zentropa con Albaek Jensen, productora con la que realiza sus films y los de otros colegas nórdicos. En el año 1995, coincidiendo con la conmemoración de los 100 años de la invención del cine, crea un proyecto vanguardista junto a Thomas Vinterberg, el Dogma 95. Redactan en unos minutos 10 reglas llamadas “votos de castidad” con las cuales pretendían crear un cine más puro y así enfrentarse a la oleada de films atiborrada de efectos especiales que venía principalmente desde EEUU.

Una de las características del cine de Trier es que ordena sus películas en trilogías:

Trilogía Europa: El elemento del crimen, Epidemic, Europa
Trilogía del corazón de oro: Rompiendo las olas, Los idiotas, Bailar en la oscuridad
Trilogía EEUU – Tierra de oportunidades: Dogville, Manderlay, …..
Trilogía de la depresión: Antichrist, Melancholia, Nymphomaniac

Tiene varios galardones de prestigiosos festivales de cine de todo el mundo en su haber, entre ellos una Palma de Oro de Cannes por “Bailar en la oscuridad”. También fue declarado “persona non grata” en el mismo festival por hacer un desafortunado comentario sobre Hitler.

Sufre de muchas fobias, por ejemplo, no viaja en avión, por lo que él mismo dice que “teme a todo en la vida menos a filmar”.

Estilo personal (spoilers warning!)

Originalmente, había pensado (y escrito en gran parte) esta entrada pensando en el film “Dogville” (2003), una película que durante varios años estuvo en un lugar destacado entre mis preferidas. Pero el mes pasado incluimos “Melancholia” (2011) en la programación del Club Cinema Castellar Vallès y centraré mis reflexiones sobre su estilo a partir de esta película.

Provocar y provocar…

Quizá recuerden algunos de los comienzos de Trier: en “Europa” (1991) intenta hipnotizarnos con la voz de Max von Sydow, en “Bailar en la oscuridad” (2000) nos mete más de 3 minutos de manchas de colores (o cuadros) con un fondo musical de Björk y en “Melancholia” ¡Nos cuenta el desenlace de la historia! con la música de “Tristan e Isolda” de Wagner ¿…y por qué hace esto…? simplemente porque, además de su naturaleza provocadora, nos dice que lo más importante no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. Sí, el planeta Melancholia se acerca a la Tierra, pero ¿qué pasa por el interior de esas dos hermanas…? ¿cómo se enfrentan la vida…? ¿…y la muerte…?

La primera parte de la película está dedicada a Justine, papel que le valió el premio a Mejor Actriz en el Festival de Cannes a Kristen Dunst (y que curiosamente Trier había ofrecido primero a Penélope Cruz, que aparece en los agradecimientos finales). Justine es una creativa publicitaria en el día de su boda, mientras sus padres separados parecen estar en mundos y frecuencias diferentes y su jefe parece más interesado en un eslogan que en la felicidad de su subordinada. Pero Justine es depresiva y es incapaz de ser feliz, incluso aunque su hermana y su cuñado se hayan esmerado en organizarle una gran fiesta por todo lo alto. Y aquí vemos una marca temática en el cine de Trier, esa sensación de soledad frente al mundo: Justine está sola en su propia boda… nadie es capaz de comprenderla salvo, quizá un poco, su hermana Claire (Charlotte Gainsbourg).

Claire es la protagonista de la segunda parte de la película, que transcurre después de la frustrada boda de Justine, y que está centrada en la amenazante aproximación del planeta Melancholia a la Tierra. Claire es una mujer tradicional, organizada, perfeccionista que tiene un marido y un hijo, y a la que le gustaría ver a su hermana feliz. Acoge a una Justine sumida en una depresión en su casa, e intenta sacarla de este estado por cualquier medio. Pero a medida que Melancholia se acerca, Claire se vuelve más inestable y vulnerable emocionalmente y Justine parece más “iluminada”. Lars von Trier vuelve a despotricar aquí contra el ser humano, como lo hiciera también en “Dogville”, y a asegurar a través del personaje de Justine que nos merecemos este fatal destino.

El director, irónicamente, dice que este es uno de sus finales más felices… bastante habitual para quienes estamos acostumbrados a la manera en que se tratan los temas en el cine nórdico.

Las formas cinematográficas

Trier no es solo un provocador en la manera en que trata ciertos temas, sino en el estilo que tiene para crear un universo diegético propio en cada una de sus películas. Recordemos nuevamente las técnicas visuales, casi experimentales, que utilizó en “Europa”, o su película del Dogma 95 “Los idiotas” o el (anti)musical que fuera “Bailar en la oscuridad” o como logra introducirnos en esos decorados dibujados que conforman la ciudad de Dogville. No deja de hacerlo en “Melancholia” con esa primera secuencia pictórica, excelentemente fotografiada y rodada a cámara super lenta.

melancolia

Todas estas maneras de exponer sus historias son un argumento más en los que se afianza la teoría de que es más importante como se cuenta una historia, que la historia en sí misma: se pueden utilizar técnicas simples o más sofisticadas, pero lo importantes es que de una manera u otra Trier logra que nos identifiquemos con sus personajes y padezcamos con ellos, aunque si lo analizamos en profundidad, la historia pueda parecernos infantil: un planeta que se acerca a la Tierra y la destruirá, una chica perseguida por unos gángsters se esconde en un pueblo en medio de las montañas…

Mujeres mártires

Trier tiene fama de exprimir psicológicamente a sus actrices, pero varias de ellas han ganado prestigiosos reconocimientos por sus actuaciones en sus películas. Al parecer este es su modus operandi para conseguir interpretaciones que impregnan de profundidad y sentimientos a los personajes que crea, que también son mártires en la pantalla. Recordemos a algunas de ellas: Emily Watson en “Rompiendo las olas”, Björk en “Bailar en la oscuridad”, Kidman en “Dogville”, Dunst en “Melancholia”.

Espero haber compensado con esta entrada “extendida” las pocas publicaciones de los últimos tiempos. Y espero que no me declaren “bloguero no grato” si me tomo un poco de tiempo entre publicación y publicación.

Christian Flavio Tasso

Referencias:
Aparte de las biografías de Lars von Trier de Hilario J. Rodriguez y Jack Stevenson que comenté más arriba, hay más información sobre Trier en imdb.com . He encontrado algunas imprecisiones entre las diferentes fuentes.