Archivo de la categoría: guion

39 – Breaking Bad – La serie (parte I)

Divido esta entrada en dos partes: la primera es para explicar la razón de mi admiración y fascinación por esta serie. La segunda, que aparecerá en la próxima entrada, es una reflexión que hago en base a la serie.

Los que tienen la paciencia de leerme, saben que en este blog reflexiono sobre la retroalimentación que hay entre arte y vida, por lo tanto ambas entradas son complementarias. Están divididas para que puedan ser leídas i/o ignoradas de manera autónoma con más facilidad.

La pregunta que me hago ahora es “¿por qué me gustó tanto Breaking Bad?” y las respuestas pueden variar desde un simple “porque sí” a una extensa enumeración de argumentos.

¿Adivinen cuál escojo?

Breaking Bad Sweeps 2014 EmmysWalter White (Bryan Cranston) – Breaking Bad – Season 5b Gallery
Photo Credit: Frank Ockenfels 3/AMC
Creator: Frank Ockenfels 3/AMC

Advertencia: spoilers warning! lo que significa que voy a desvelar fragmentos críticos de la historia.

Punto de partida
Walter White acaba de cumplir 50 años. Él es un profesor de químicas de instituto pluriempleado al que se le ha negado un futuro prometedor como empresario químico. Skyler es su esposa. Ella está embarazada, y al parecer, lleva las riendas de la familia. Walter White Jr., es el hijo adolescente de ambos y sufre una discapacidad. A Walt Sr. le diagnostican un cáncer terminal de pulmón.

Esta familia se completa con Hank y Marie Schrader, esta última, hermana de Skyler. Hank es un escrupuloso e insobornable agente de la DEA.

Hank invita a Walt a una redada en la que este último ve escabullirse a su antiguo alumno Jesse Pinkman. Walt ve entonces la oportunidad de dejar a su familia una seguridad económica al asociarse con Jesse para cocinar metanfetaminas.

Y así comienza todo.

Primer argumento: Excelentes guiones
Aquí hago una aclaración importante que los expertos en la materia pueden pasar por alto: una cosa es la historia y otra cómo se cuenta. El guion tiene que ver con cómo se cuenta una historia, y para ser sincero, no leí ningún guion de ningún capítulo de Breaking Bad, pero sé apreciar la calidad de un guion bien escrito teniendo en cuenta una serie de detalles en la exposición que, a veces, pasan desapercibidos para el público: un móvil que no se apaga y más tarde suena en un momento inesperado; un personaje que es tan rutinario, esquemático y predecible que puede ser asesinado con facilidad; flashbacks o flashforwards que dan parte de una información que se desvelará en el momento adecuado… y podría dar muchos ejemplos más. En general, aspectos de cómo se expone la historia donde se aprecia claramente que cada cosa que vemos encaja en algún lugar.

Hay una entrada muy interesante sobre este tema en la web de bloguionistas.

Segundo argumento: Excelentes actores y actrices que interpretan a excelentes personajes
Está claro que White/Heisenberg (Bryan Cranston) destaca por su polifacética interpretación en la que sufre una transformación brutal articulando ese Jekyll/Hyde de manera convincente. Pero está rodeado de actores que componen a sus personajes de manera precisa, aportan a la historia y también sufren transformaciones mientras la serie avanza.

Skyler (Anna Gunn), que se nos puede tornar insoportable, pero que al final y con resignación, debe asumir que su marido es un monstruo y que no denunciarlo es el menor de los males. Su semblante cambia totalmente a lo largo de la serie, pasando de transmitir ese cinismo tan característico del principio a una depresión y resignación absoluta.

Hank (Dean Norris), me sorprendió de manera grata. Es un actor que nunca me convenció demasiado, pero que después de salvarse de morir hace a su personaje creíble y curiosamente entrañable.

Jesse Pinkman (Aaron Paul), pasa de ser un pequeño delincuente a jugar en la gran liga del crimen, y es quién lo pierde todo realmente. Es destacable la relación simbiótica que tienen él y White, que alterna entre el odio, el afecto y la necesidad mutua durante varios momentos de la serie.

Gus Frink (Giancarlo Esposito), un alter ego en versión empresario exitoso de White, ya que tiene una vida ejemplar que le sirve para ocultar su imperio de fabricación y distribución de drogas. El pulso entre él y White es apasionante, Frink siempre parece estar un paso por delante. Realmente es siniestro y maquiavélico. La interpretación de Esposito es fantástica, da miedo, la verdad.

Saul Goodman (Bob Odenkirk), es uno de esos personajes que desde su primera aparición brillan. De hecho es el protagonista del spin off de Breaking Bad “Better Call Saul”. Locuaz, hábil, oportunista y cobarde. Sus diálogos son fantásticos y le aporta un toque cómico a la tragedia de Mr White y compañía.

Quedan muchos otros personajes que deambulan por la serie como por ejemplo el inmutable Mike (Jonathan Banks) o el Tío Salamanca (Mark Margolis) y están desarrollados de manera magistral, siempre respondiendo a la función que tienen dentro de sus tramas y de la historia.

Tercer argumento: los fantásticos teaser
Un teaser es ese trocito de historia que aparece al principio de la serie, en general antes de los títulos, que sirve para crearnos cierta expectativa con respecto a lo que veremos. En el caso de Breaking Bad, hay teaser de muchos estilos: un videoclip dedicado a Heisenberg, un corporativo de “Los Pollos Hermanos”, imágenes de objetos dispersos en una piscina (¡ese ojo del peluche!), flashbacks, flashforwards… etc. No siempre están relacionados con el capítulo que estamos viendo, pero tarde o temprano completarán información de algún fragmento de la historia.

Cuarto argumento: La música
Tanto la de la presentación, como la que aparece en los diferentes capítulos. Muy bien seleccionada.

Quinto argumento: La fotografía
Desde el instante en que vi ese pantalón cruzando la pantalla en medio del desierto quedé fascinado por la fotografía de la serie. Duelos a cielo abierto y en lugares oscuros y claustrofóbicos. Otra manera de transmitir el contraste de personalidades del protagonista. Encuadres, composición, colores. Todo es un imán para el deleite visual de la serie y fortalece narrativamente lo que vemos.

Sexto argumento: Localizaciones
Desértico, rural, industrial, una caravana, un desguace, un criadero de pollos, la casa de los White, la casa de Pinkman, la casa de los Schrader, el lavadero de coches, los laboratorios de meta… estas son las principales, pero sin duda el desierto es el Rey.

Séptimo argumento: la edición de sonido
¿Tuvieron la oportunidad de verla en una buena pantalla y con buen sonido? Hay un cuidado minucioso de todo lo que se escucha y el sonido es fantástico. Hasta ese detalle cuidaron para darle más realismo y profundidad al relato.

Octavo argumento: el sentido del humor
Sí, leyeron bien. Es un drama en toda regla, pero tiene situaciones realmente graciosas como el primer muerto que tienen que disolver en ácido. Ver a Pinkman buscando un contenedor según instrucciones de White y ver el resultado final por no seguir sus instrucciones genera una situación graciosa y surrealista al mismo tiempo.

Además, muchos de los actores que aparecen en la serie son comediantes que han participado en Seinfeld (ver referencia Fotogramas en enlaces).

Noveno argumento: frases y diálogos
Una serie que se precie de ser excelente debe contar con excelentes diálogos, y en este sentido Breaking Bad no defrauda, para muestra un par de perlitas:

  • “Say my name” (Walter White)
  • “Heisenberg” (Declan)
  • I am not in danger, Skyler. I AM the danger (Walter White)

Más diálogos aquí (en inglés).

Décimo argumento: referencias y guiños visuales
Está claro que una serie como esta no se inventa de la nada y recurre a influencias y referencias audiovisuales conocidas. Sin hacer un análisis exhaustivo, podría decir que detecté algunos guiños a Tarantino, Scorsese y Coppola; pero algún cinéfilo encontrará muchos más seguramente. En este blog algunas de las más curiosas.

Podría decir que me quedé con ganas de más, pero las ficciones deben acabar cuando toca y hemos tenido la suerte de ver estos vertiginosos dos años de vida de Mr. White en cinco temporadas. Creo que Breaking Bad dejó el listón muy alto en el universo de las series.

Ahora los invito a leer la segunda parte, que si hiciéramos una analogía con Kill Bill, es la parte más discursiva de esta entrada. Habrá amantes y detractores, de eso se trata.

Christian Flavio Tasso

Referencias consultadas y otras páginas interesantes:
www.amc.com/shows/breaking-bad
www.imdb.com/title/tt0903747/
www.filmaffinity.com/es/film489970.html
www.fotogramas.es/Cinefilia/10-cosas-que-no-sabias-de-Breaking-Bad
www.elmundo.es/elmundo/2013/09/28/television/1380366791.html
http://pijamasurf.com/2013/10/mas-alla-de-breaking-bad-conoce-al-verdadero-heisenberg/
www.gonzoo.com/starz/story/la-mitologia-de-breaking-bad-788/

Anuncios

Blog 28 – Desapego

De nuevo me vi en la obligación de saltarme una entrada que estaba escribiendo para centrarme en una peli que me impresionó considerablemente.

Primero los situaré un poco: Bram! Mostra de Cinema de Castellar del Vallès, una serie de proyecciones de cine y actos que organizamos anualmente entre el Club Cinema Castellar Vallès y el Ayuntamiento local, que cuenta con el apoyo de otras entidades y organizaciones públicas y privadas. La principal temática de las películas programadas es social y suelen ser de autor. Entre esta destacada selección nos encontramos con “El profesor” (Tony Kaye, 2011), una película independiente norteamericana del mismo director de otra pieza que en su momento no nos dejó indiferentes “American History X” (1998).

La película

El profesorHenry Barthes (Adrien Brody) es un profesor suplente que cae en una escuela con un alumnado marginal, cuyo nivel académico va en declive y a la que amenazan las garras de la privatización.

Más allá de algún exceso dramático, y una discutible cantidad de subtramas, la película nos cuenta la historia, principalmente, a través de la experiencia del Profesor Barthes, este eterno sustituto que prefiere esa distancia emocional que le da el nombre original a la película, si entendemos “Detachment” como desapego, poniendo un muro entre sí mismo y el resto de los mortales.

El mensaje que más me golpeó, es la poca atención que ponemos en aquello que conforma la materia prima de nuestras sociedades, nuestra garantía existencial de vivir en un mejor futuro: los alumnos.

“We don’t need no education”*

Sabemos que la adolescencia es una etapa difícil, en la que buscamos nuestro lugar en el mundo y en la que tenemos esa necesidad de pertenencia a algún clan, necesitamos referentes… Si nos comparásemos con una planta, es el momento en el cual precisamos que nos apuntalen y nos ayuden a encontrar nuestro camino. Todos los que hemos pasado por la adolescencia sabemos lo que es eso: vemos a los adultos como unos ineptos que no supieron hacerlo mejor de lo que podríamos hacerlo nosotros, lo cual les quita autoridad moral para enseñarnos cualquier cosa. Es en este contexto donde Kaye mete su particular dedo en el ojo, centrándose en el sistema educativo (aunque es el norteamericano en este caso, puede ser extrapolable a la educación en general), demostrando que nuestros jóvenes necesitan un apoyo que va mucho más allá de limitarse a cumplir con un programa de enseñanza, y esperar que la escuela les de todo lo que no tienen en sus hogares.

Verdaderos héroes modernos

Los docentes, en este caso, seres imperfectos que hacen uso de todo su ingenio para entrar en sintonía con una generación a la que se le inculca valores bipolares que oscilan entre el éxito y el fracaso (en el caso de esta escuela en concreto, están más cerca del fracaso) y vacuos en su concepción, deben lidiar con una realidad cotidiana atestada de faltas de respeto, negligencias de los padres y carencias afectivas en general, cuyas principales víctimas (y victimarios a veces) son nuestros adultos del futuro.

Generalizando, es muy difícil que consideremos a un profesor como un héroe moderno, ya que estamos influenciados por esos valores que nos inculcan los tiempos que corren, donde es preferible ser un deportista de élite o un exitoso hombre / mujer de negocios en lugar de un profesional que está sembrando las semillas de lo que será el futuro en nuestras sociedades… La infantería docente plantada en la primera línea de los problemas domésticos, sociales, y personales y con la dificultad añadida de tener que cumplir el rol de educadores sin siquiera poder transmitir su apoyo y comprensión a sus alumnos a través de cualquier tipo de contacto físico, aunque se trate de un inocente abrazo de contención cuando lo necesitan. Tienen que hacer lo que los padres no hacen sin poder hacerlo como sus padres.

Más que alumnos y profesores

Una educación pública, que es preferible ver como un negocio o una empresa antes que como una inversión a mediano y largo plazo, negocio que a ciertos sectores enquistados en el poder parece interesarles, después de todo ¿Tiene que pensar toda la gente…?

Detachment habla también sobre esos seres fragmentados que somos en la adolescencia para pasar a convertirnos en esos adultos incompletos, muchas veces incapaces de demostrar nuestros sentimientos o seguir lo que nos manda nuestro corazón. Nos lo explica en un lenguaje muy directo, franco, con ese registro documental que nos incomoda en la forma de narrar tanto como el tema que se trata. Adrien Brody, con su aspecto abatido y el resto de actores y actrices que interpretan a todas las piezas de este rompecabezas educativo, destacan por unas precisas performances.

Detachment es una película que no ha sido premiada en grandes festivales, algo que resulta bastante irónico considerando el tema que trata… Es que la escuela pública es menos fotogénica que muchos otros temas al parecer… como diría nuestro profesor Barthes: “We all need something to distract us from complexity of reality.” (Todos necesitamos algo para distraernos de la complejidad de la realidad).

Título Original: Detachment (El Profesor)
Año: 2011
País: Estados Unidos
Director: Tony Kaye
Reparto: William Petersen, Tim Blake Nelson, Sami Gayle, Renée Felice Smith, Marcia Gay Harden, Lucy Liu, James Caan, Isiah Whitlock Jr., Doug E. Doug, Christina Hendricks, Bryan Cranston, Blythe Danner, Adrien Brody.

Christian Flavio Tasso

*No necesitamos no educación (Another Brick in the Wall (part 2) – Roger Waters)

El Bram! en La Vanguardia

Blog 27 – Las Valkirias de Coppola

Siempre recordamos algunas partes de películas que nos han impactado por alguna razón u otra. Como no todo en el cine (aunque a veces lo parezca) son solo formas y estética, sino que también ha de haber contenido detrás de estas formas, aprovecharé esta entrada para reflexionar un poco sobre una de las secuencias bélicas cinematográficas más impactantes y, según mi opinión, mejor narradas de la historia del séptimo arte. Se trata del ataque a la aldea vietnamita en “Apocalypse Now” acompañado de la música compuesta por Wagner para la ópera “El anillo del nibelungo”.

Mi opinión sobre la guerra

Antes de entrar en tema, quiero dar mi opinión sobre la guerra. Creo que cualquier guerra que haya habido o habrá en este mundo es, fue (o será), además de cruel, totalmente inútil. A mi entender, el acto de hacer la guerra es el vestigio de animal irracional que nos queda a los seres humanos cuando sentimos invadido lo que consideramos nuestro territorio o buscamos venganza. Respondemos con violencia cuando desde hace miles de años hemos desarrollado maneras más complejas que las de otros animales para entendernos. Las guerras de las últimas décadas no dejan de ser crueles porque estemos más evolucionados y nos valgamos de justificaciones legales y acuerdos multinacionales para llevarlas a cabo. Muere gente igual…
Por otro lado, entiendo que las guerras son un gran negocio y dan mucho juego visual en películas, series y juegos.
Sí tengo que reconocer que, de haber algo positivo en las guerras, es que se han desarrollado innovaciones tecnológicas que hacen nuestra vida mejor ¿…? Además de invitar a los artistas de todos los tiempos a indagar en la naturaleza humana, como es el caso de la cinta que escogí para esta entrada.

Sobre “Apocalypse Now” (spoilers)

Hecho este pequeño inciso, me centro en este intenso fragmento de la genial película de Francis Ford Coppola. El guion está inspirado en la novela de Joseph Conrad “El corazón de las tinieblas” y está coescrito por el mismo Coppola y John Milius.

Estamos en plena guerra de Vietnam. Al capitan Willard (Martin Sheen) se le asigna la misión de buscar y ejecutar al Coronel Kurtz (Marlon Brando), un hombre que se convirtió en una especie de dios en la profundidad de la selva camboyana y se hizo de un ejército propio. Durante el trayecto hacia su destino, se nos van presentando diferentes facetas de esta guerra a través de la mirada de Willard. Se nos muestra a un ejército norteamericano bastante desorientado y enajenado metido en un conflicto que nadie acaba de entender bien… salvo Kurtz, quizá, en su último aliento…

El Teniente Coronel Kilgore

En esta parte de la película, Willard y sus hombres llegan a una zona del río que no pueden atravesar navegando solos y desde allí han de ser escoltados por el Noveno batallón de la Primera División de Caballería. El Teniente Coronel Kilgore (Robert Duvall) es el comandante de este batallón. Desde que se nos presenta a este personaje, vemos a un hiperactivo Kilgore, interpretación que le valió la nominación al Oscar a Duvall, mucho más motivado por practicar surf en la playa que tomarán, que por la misión que se le encomienda. Los caballos de este batallón han sido reemplazados por helicópteros, que el Teniente coronel utiliza como herramientas de devastación. De hecho su nave tiene una inscripción en el morro que reza “Death from above” (La Muerte desde arriba). Kilgore sabe como motivar a sus soldados y es un guerrero templado que no teme a la muerte, sino más bien es su representación. Tiene unas “cartas de la muerte” que deposita sobre los cuerpos que va dejando a su paso. Es un verdadero salvaje, arrasa la aldea indiscriminadamente intimidando a los vietnamitas con la música de Wagner. Vemos en varias ocasiones como ignora deliberadamente cualquier peligro a su alrededor, como por ejemplo cuando entra la bengala en el helicóptero y él mantiene la calma, o cuando camina por el campo de batalla entre explosiones más preocupado por tener la zona despejada para hacer surf. Kilgore es el claro protagonista de la secuencia, en la que dice la famosa frase “I love the smell of napalm in the morning.” (Adoro el olor a napalm por la mañana).
¿Qué lo diferencia entonces de Kurtz…?

Sobre el diseño de la secuencia

Desde el punto de vista de la acción, la secuencia está planteada con una progresión dramática que va in crescendo a medida que se acercan a su destino. Nos presenta al protagonista, que a través de sus acciones nos demuestra que no se va a limitar a cumplir simplemente la misión que se le encomienda. Y al resto de los hombres que van en esos helicópteros, reflexivos e impacientes frente a la incertidumbre de lo que se encontrarán al final del camino.
La composición visual está cuidadísima. Los helicópteros partiendo al amanecer en formación de ataque captados desde varios ángulos generan expectación y suspense. Parecen una fuerza imbatible que cruza el cielo.
El montaje, tanto visual como sonoro, en el que se contrasta el enajenamiento de esos soldados y la tranquilidad de la aldea antes del ataque, como esos planos con los niños saliendo del colegio (es interesante el detalle del niño que se separa del grupo y se queda mirando hacia el otro lado), donde se nos da la información de que además de soldados, la aldea está llena de civiles. Se nos anticipa un duro y cruel enfrentamiento.
Y todo esto con la música de Wagner de fondo, sonido de motores de helicópteros, radios, explosiones… etc. etc.

Sentido narrativo

Cuando un director como Francis Ford Coppola crea una pieza audiovisual como Apocalypse Now, está utilizando un contexto, en este caso el de la guerra de Vietnam, para hablar sobre las miserias humanas. Esto es parte de la reflexión del artista. En esta película nos vemos a los seres humanos como presas de un destino miserable, muchas veces elegido por nosotros mismos o por los representantes de nuestros pueblos, también escogidos por nosotros.

Coppola cierra esta cruda reflexión sobre la guerra con una frase que dice a través de uno de sus personajes, el oscuro y enigmático Coronel Kurtz: “The horror. The horror…”.

Christian Flavio Tasso

Blog 25 – Malos malísimos

Si pensaban que iba a hablar de políticos, banqueros, economistas, dictadores, terroristas o empresarios inescrupulosos e insensibles están equivocados… Esta vez voy a hablar de los malos en el cine, gente que hace mucho mal, pero en un mundo de ficción… ¡afortunadamente!

El maestro

No deja de ser curioso e irónico que Alfred Hitchcock nunca fuera premiado con un Oscar o una Palma de Oro por alguna de sus películas… aunque por fortuna sí recibió otros premios prestigiosos y los de reconocimiento a su carrera… tarde o temprano todo ocupa el lugar que le corresponde… Uno de sus films, Vértigo (1958) está en el primer lugar en la lista de las 50 mejores películas de todos los tiempos según el British Film Institute (BFI). Compartamos esto o no es innegable la calidad narrativa que tenía el director británico cuya influencia llega hasta nuestros días.

En uno de los capítulos de “El cine según Hitchcock”, maravilloso e imprescindible libro de conversaciones entre el maestro del suspense y François Truffaut, Hitchcock nos ilustra con el siguiente concepto “(…) cuanto más logrado sea el retrato del malo, más lograda será la película. He aquí la gran regla fundamental… “ . Me atrevería a afirmar que el cine nos ha demostrado en numerosas oportunidades que esta teoría está más que demostrada.

Tiene que ser muy, muy malo

Los malos de la vida real tienen muchas caras… A veces, ni siquiera nos damos cuenta de que son tan malos hasta ver las consecuencias de sus actos… Otras sí, pero son tan hábiles para utilizar las diferentes estructuras de poder y engaño a su alcance, que todo intento de oponernos se queda en eso, simplemente en una intención. Pero algunos malos del cine pueden llegar a ser muy atractivos (¡y mucho más inofensivos para nosotros!)… de hecho, a veces nos ponemos de su parte y preferimos que ganen, porque son más carismáticos que el protagonista…

Por supuesto, para conseguir un villano logrado, hace falta un buen guion y una buena interpretación. Nuestra memoria colectiva recuerda muy bien a algunos de ellos, curiosamente “protagonistas” de algunas de las mejores escenas o secuencias del cine, cuando su lugar natural debiera de ser el opuesto:

Roy Batty, un replicante interpretado por un inspirado Rutger Hauer en la película “Blade Runner” (Ridley Scott, 1982); o el Joker de “The Dark Knight” (Christopher Nolan, 2008) con un merecidísimo reconocimiento póstumo a Heath Ledger… Y ni hablar del Anton Chigurh con la cara de Javier Bardem en “No es país para viejos”  (Joel y Ethan Coen, 2007)… O el Hans Beckert, asesino de niñas que evade a la policía y a la mafia en el clásico de 1931 de Fritz Lang “M, el vampiro de Dusseldorf” con la mirada siniestra y el silbido de Peter Lorre. Pero hay muchos, muchísimos más, bastante memorables en los casi 117 años de la historia del cine.

Son antagonistas muy malos, pero llenan la pantalla con su presencia y nos generan una curiosa fascinación. En esta entrada voy a hablar de uno de los malos más atractivos de los últimos años.

Un currículum aterradoramente impresionante

Nombre: Coronel Hans Landa
Profesión: Cazador de judíos en la alemania nazi
Película: Inglourious Basterds (Malditos bastardos)
Director: Quentin Tarantino
Año: 2009

El cine bélico da para mucho, si es que nos podemos permitir catalogar cualquier film de Tarantino en algún género. Pero de la mano de este director, el resultado suele ser una propuesta bastante original como esta que nos presenta este especialista en crear personajes fascinantes.

Hans (Christoph Waltz) Landa, es un personaje diseñado para causarnos una aversiva atracción, si es que me permiten el oxímoron (¡me encanta esta palabra!). Nos planta su presencia en la primera secuencia de la película (según mi opinión una de las más logradas de los últimos tiempos) y toda nuestra atención se centra en él.

La regla fundamental de Hitchcock se cumple de manera contundente en este film. Vemos durante casi 19 minutos una escena ambientada mayormente en el interior de una granja francesa, en la que se nos presenta a un tipo del que difícilmente se libre nuestra protagonista. Se muestra amable, agradable, educado, incluso hasta empático; pero no deja de ser un asesino metódico y sistemático. Es el primer personaje importante que se nos introduce en la película… Tarantino sabe muy bien que todo funcionará mucho mejor presentando al Coronel Landa en acción en esta intensa secuencia inicial. Vemos cómo se esfuerza por hablar francés con el granjero, elogia a sus hijas, la leche que producen sus vacas y va cercando, con lo que en apariencia es un cordial interrogatorio, al hombre, íntegro en un primer momento, pero que comienza a flaquear al ver que no se está enfrentando a un nazi burócrata más. Incluso el genial Waltz le da un toque de deliberada torpeza a la caracterización de su personaje cuando no encuentra uno de los nombres en su lista negra o saca esa especie de pipa ridícula y se pone a fumar.

Secuencia diseñada al mejor estilo Hitchcock, una de las más evidentes influencias en Tarantino, en la que la tensión va creciendo al tiempo que se nos revela información hasta llegar al clímax y su violenta resolución final.

Un Landa que recordaremos siempre como uno de los villanos más crueles y carismáticos de la historia del cine, que le mereció a Waltz el premio de la academia de Hollywood y el de Cannes por su actuación.

Prometo que seguirán desfilando malos memorables por este espacio… es mi plan para dominar el mundo: llenar internet de malos malísimos (se oye mi exacerbada risa sarcástica).

Christian Flavio Tasso

Blog 18 – Platón, el mejor guionista de todos los tiempos

¡Uhhh! ¡Qué aburrido! ¡Este tipo va a hablar de Platón…! Mejor me voy a husmear al Facebook de mi novia de la adolescencia…

Agradezco a los que se quedaron después de este filtro y los invito a leer mi Blog 18, que no va de la historia de un filósofo griego que vivió hace muchísimos años, sino de los aportes de su filosofía a la narración audiovisual que estamos acostumbrados a ver. Es muy normal comenzar a estudiar cine pensando que somos unos genios y que tenemos las mejores y más originales historias para contar en nuestra cabeza… Quizá estamos tan obsesionados sacándole brillo a nuestro narcisismo que ni se nos ocurre pensar que esa idea que ronda en nuestro cerebro, puede llegar, quizá, a tener un origen muy lejano y hasta inconsciente. ¡Sí señoras y señores! nuestro inédito y retorcido thriller posiblemente ya existía en el Edipo de Sófocles y esa idea de venganza ciega ya había sido plasmada en obras como Medea de Eurípides…

Pero ahora vuelvo a Platón, que nos dejó su “Alegoría de la caverna” que inspira a muchos de los films que hemos visto a lo largo de nuestra vida… y hasta incluso, casi con un tímido intento de afirmación, me atrevería a decir que esta alegoría de 2500 años de antigüedad es una especie de premonición platónica de lo que sería el cine como arte.

Aunque no sean estrenos, a partir de aquí habrá “spoilers” (¡qué anglicismo tan preciso!)

Vemos, pero estamos ciegos

The Truman Show (Peter Weir, 1998) es un presagio de los realities del siglo XXI. Un protagonista que ignora que la realidad que vive es un montaje orquestado para entretener a millones de televidentes. ¿Vemos esta variante de la Alegoría de la caverna? ¡Hasta es literalmente una caverna! un gran estudio de televisión, una falsa realidad orquestada por cientos de extras… y amo, un todopoderoso, un demiurgo… Y al otro lado nuestro protagonista que se convierte en un héroe ¿se puede conformar con su vida ideal sabiendo que algo no cuadra? Una vez que descubrimos la “luz del sol” la lucha ya es otra. Pero ¿a quién le gustan las realidades incómodas? Sólo a los héroes, los demás mejor cambiemos de canal, al menos siempre encontraremos algo para evadirnos.

Fuera de la matriz

La novedad está en la manera en la que contamos siempre la misma historia, y en ese toque personal que le da cada autor… Buscamos un contexto histórico (o nos lo inventamos) y una serie de personajes. Pero hay una matriz… una matriz que ha penetrado hasta lo más profundo de nuestro inconsciente colectivo a lo largo de los siglos y ha creado nuestra visión occidental del mundo en el que vivimos. Eso es lo que le pasó a Neo, el protagonista de Matrix (Andy Wachowski, Lana Wachowski, 1999). Claro, es que estamos casi en el siglo XXI y la caverna es una estructura cibernética en este caso. Ya le hubiera gustado a nuestro programador continuar siendo un hacker anónimo en un mundo que conocía bien… Pero no era el rol que le tocaba en esta nueva realidad, y una vez que se conoce, ya nada vuelve a ser igual.

La vuelta al origen

¡Los griegos! hace poco escuché a uno de estos líderes europeos (ya soy incapaz de distinguir entre los que deciden sobre temas económicos y el resto… que también decide sobre temas económicos…) un comentario, teóricamente, irónico sobre el origen griego de la palabra maratón, en el contexto de la negociación sobre la nueva ayuda económica que recibiría Grecia. Y yo pensé ¡serán cretinos! los griegos son el sustrato de la cultura occidental, pero como la herencia cultural no cotiza en bolsa, mejor echémoslos del club de los privilegiados… ¿Serán lo griegos los nuevos héroes que habrán encontrado la salida de la caverna europea? sería lógico…
Pido perdón por esta subjetividad político-económica y vuelvo a centrarme en el Origen de todo. Sí Origen con mayúscula, el nombre de la película (Christopher Nolan, 2010). La caverna convertida en varias capas de subconsciente, en sueños y en personajes que se mueven a voluntad entre estos mundos para crear una nueva realidad. Otra variante platónica salida de la mente de uno de los directores más interesantes de los últimos años. También comenté algo sobre él y esta peli en este blog que escribí en el 2010.

¿Estamos perdidos?

Justamente en el mismo blog en el que hablo de Christopher Nolan y su película Origen, comento algo sobre J.J. Abrams y su serie “Lost”. Como podrán apreciar quienes han visto esta serie, aunque veamos el cielo y el sol, podemos estar en un ambiente de “caverna” según los términos platónicos, ya que una alegoría es justamente eso mismo, una representación simbólica o metafórica de unas ideas. En Lost hay personajes que pueden ver y hacer cosas que otros no pueden ¿Habrán aprendido algo que los otros no saben? De todas maneras soy bastante crítico con el tratamiento de las diferentes tramas en esta serie ya que, a mi parecer, son deliberadamente engañosas… Pero eso no deja de ilustrar la idea de caverna y del mundo que vemos en contraste con el mundo real.

No pretendo hacer un tratado minucioso sobre la influencia de Platón en el cine. Son sólo cuatro ejemplos muy conocidos de los cientos que habrá, pero cuyo sentido (además de entretenernos y de que sus productores ganen dinero) es el de cuestionar nuestra percepción de la realidad que nos rodea e invitarnos a ir un paso más allá de la pasividad y del conformismo.

Los que vieron alguna de estas pelis ¿no me van a decir que no se cuestionaron por un momento si todo el mundo que nos rodea es real…?

Yo, de hecho, ni siquiera estoy seguro de haber escrito este blog…

Christian Flavio Tasso

Blog 15 – La soledad de Eastwood

Hola, después de un par de meses, vuelvo con una reflexión que publiqué también en el blog del Club Cinema Castellar Vallès.

Una de las primeras películas que programamos en el CCCV (Club Cinema Castellar Vallès) dentro del ciclo “Nits d’Estiu” fue “Más allá de la vida” Clint Eastwood (2010). Sin considerar el interés que pueda tener esta pieza dentro de la filmografía del mencionado director, sí me interesa reflexionar sobre un tema recurrente en la caracterización de sus personajes: la soledad.

Las personas somos seres sociales por definición aunque claro está, hay excepciones… La cuestión de “cómo encajamos” en nuestra sociedad y de qué forma nos relacionamos con nuestro entorno personal y laboral es algo que nos inquieta… Luchamos por no sentirnos solos…

Ahora veamos qué respuestas encuentra Eastwood repasando algunos de sus personajes:
(ojo, puede haber “spoilers” -revelación de argumentos- a partir de aquí)

Sin perdón (1992): William Munny (Clint Eastwood) es un viudo que debe cumplir su última misión. Aunque parte de la caracterización del protagonista esté determinada por una ausencia física, no deja de ser, en esencia, un hombre solitario.

Los puentes de Madison (1995): Para Francesca (Meryl Streep) estar casada y tener familia es una especie de placebo para su soledad interior. El efímero remedio para curar esta soledad viene de la mano de otro solitario, el fotógrafo de la National Geographic Robert Kincaid (Clint Eastwood).

Ahora saltemos al (2003), Mystic River y preguntémonos cuál de sus tres protagonistas no está solo en cierta manera: Dave Boyle (Tim Robbins), quien lleva la carga de un trauma infantil cuyas implicaciones nadie es capaz de comprender, ni siquiera su esposa. Jimmy Markum (Sean Penn), otro viudo que además pierde lo más importante que le queda en su vida y Sean Devine (Kevin Bacon) que espera recuperar un amor que se alejó. Tengo que confesar que esta es una de mis películas preferidas.

Million Dollar Baby (2004). Personajes que luchan por resolver un conflicto externo, pero al mismo tiempo interno. Tres caracterizaciones protagónicas: Frankie Dunn (Eastwood), Scrap (Morgan Freeman) y Maggie Fitzgerald (Hilary Swank). Una especie de ermitaño que se refugia en su gimnasio (Frankie), que tiene una hija a la que no ve y cuyo único amigo es un tuerto que vive en el mismo gimnasio (Scrap) y a quien se le acerca una obsesiva y perseverante mujer que está demasiado mayor para boxear. Aquí aparecen temas recurrentes de sus anteriores obras, además de que utiliza una de las metáforas más efectivas para justificar la seguridad que siente Frankie dentro su soledad: “nunca bajes la guardia”.

Gran Torino (2008). Otra de mis preferidas, y una película mejor valorada por quiénes pueden ver más allá de lo que aparenta ser la historia que nos cuenta. Seguimos con un viudo: Walt Kowalski / Eastwood, que tiene un joven vecino (Thao) que está “tan acompañado como él…” . y además con pinceladas irónicas de “Soledad Divina” (pero este es otro de los temas con los que juega Eastwood). Da la impresión que los personajes de nuestro director buscan compañía para una causa común que los une de forma efímera, luego siguen su camino… en solitario (o no…).

Más allá de la vida (2010). Como en Mystic River (pero sin alcanzar su intensidad dramática) vemos a tres personajes que, por diferentes razones, se quedan solos.

Como conclusión, quiero destacar que en cada autor hay temas recurrentes, pero este ícono del Spaghetti Western convertido en destacable autor trata el tema de cómo fuimos arrojados a este mundo de una manera sublime, y nos recuerda que aunque nos jactemos de ser hiper sociales muchas veces en la vida somos nuestra única compañía, ya sea por elección propia, o porque no nos queda otro remedio.

Christian Tasso

Blog 13 – Deconstructing Paris…

He de admitir que es la segunda vez que escribo este blog… Realmente necesitaba hacerlo, pero mi forma anterior de encararlo no era ni una reflexión personal ni una crítica / análisis de la última película de Woody Allen: Midnight in Paris. Quizá esto haya pasado por intentar escribirla a las dos de la mañana de un lunes, apenas cuatro horas después de haber visto la peli… Eso es lo que pasa, a veces los pensamientos (y más si uno los comparte con el mundo en un blog) necesitan un punto de maduración, además de que todos sabemos muy bien que escribir es reescribir.

Sobre Allen y la peli

Creo que debo advertir que quizá voluntaria o involuntariamente, al exponer mis reflexiones, pueda desvelar algún aspecto crítico del argumento de la película, por lo tanto advierto sobre posibles “spoilers” como suelen llamarlos ahora, aunque más que del argumento, intentaré hablar de mis sensaciones como espectador que intenta ser escritor.

Woody Allen es un creador por el que siento un gran respeto. Considero que nos ha dado varias de las secuencias cinematográficas más ingeniosas e inolvidables de los últimos casi cuarenta años (de hecho hablé sobre una de ellas en mi blog “La debilidad de Fausto”). Pero también considero que en su prolífica carrera como director ha hecho películas que, a mi parecer, son flojas o incluso malas. A lo que voy es que Midnight in Paris quizá no sea desde el punto de vista cinematográfico una gran peli (aunque a mí me encantó), pero sí una pieza lúdica de esas en las que este neoyorquino nos invita a pensar.

Las musas y las obsesiones de los artistas

La palabra “amor” y la palabra “arte” están profundamente relacionadas. Muchas cosas pueden inspirar a un artista a exponer su visión del mundo a través de alguna obra (incluso el dinero), pero es indudable que el amor, en todas sus variantes y manifestaciones, es el que nos ha dado las creaciones más inspiradas. Podemos sentir amor por una mujer (o un hombre)… o más de una (uno), por un dios, por una ciudad, por un familiar… y ya tenemos un tema de nexo entre la mayoría de las exposiciones artísticas que han causado algún sentimiento en nosotros. En este caso, Allen hace una descarnada declaración de amor a París, pero ojo, no a cualquier París, sino a la idea que tiene de París en su cabeza , que como ya hiciera con Barcelona, está atestada de tópicos y estereotipos… Pero para variar, esa no es la cuestión. Porque la exposición que hace de todos los elementos que conforman este film en su conjunto, nos demuestra que los estereotipos son una simple excusa para hablar de la inspiración de los artistas, el miedo a la muerte y esa necesidad de trascender. Entonces, podemos ver a esta París como símbolo, excusa, metáfora para tratar los temas que se esconden bajo la alfombra de la historia.

Sí señoras y señores, París puede ser la ciudad del amor, pero también la cuna de muchos movimientos vanguardistas y el punto de encuentro de artistas de todos los tiempos y todos los orígenes. Posiblemente Allen haya elegido la época en la que más se siente cómodo para contar su historia, lo cual no le quita verosimilitud ni profundidad al tema que trata, después de todo, el género de su película es la comedia…

Cualquier tiempo pasado fue mejor

Alguien dice en la peli algo similar a esto (no es literal, sólo apelo a mi floja memoria): “La Nostalgia es el refugio de los cobardes que no se atreven a resistir la angustiosa existencia del presente”.
¿Dónde estábamos mejor nosotros? ¿En el vientre de nuestra madre? ¿O en el mundo que nos toca vivir? En todo caso ¿Podemos hacer algo para remediar esta situación? Más allá del origen bíblico que se atribuye a la frase, Allen nos demuestra que los artistas de todas las épocas siempre creyeron que lo que se hacía antes era mejor (incluso el mismo Shakespeare en Hamlet cuestiona un nuevo estilo de actuación teatral). Está claro que el artista se nutre de la vida, pero también del arte, y en cierta manera rinde especial culto a sus inspiradores. Esto seguirá siendo así, pero los temas trascendentales sobre los que se reflexiona, seguirán siendo los mismos en todas las épocas. ¿Y qué papel juega la nostalgia aquí? Simplemente el hecho que la diferencia de la Historia, ya que esta última recopila hechos y la primera sentimientos subjetivos sobre un pasado idealizado; lo que sirve de motivación, justamente, para crear.

Como cierre de estas reflexiones, recomiendo ver esta última ocurrencia del director que demostró que sus temas se pueden contar, y funcionan, más allá de la ciudad de los rascacielos.

Midnight in Paris (IMDB)

Christian Flavio Tasso