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33 – ¡Oh Dios mío! ¡Soy un…

…trekkie!

“La conquista del espacio, el gran reto…”

Estas eran las primeras palabras (en off) que escuchábamos en presentación de la serie “Viaje a las estrellas” (Star Trek / aka Star Trek TOS, 1966-1969) en la versión que veíamos en Argentina (“La conquista del espacio” en España) [1]. Luego aparecía una nave, la Enterprise, atravesando el espacio a toda velocidad.

Todas las tardes, contaba los minutos que faltaban para ver un nuevo capítulo de esta aventura espacial en mi televisor blanco y negro de válvulas (curioso, siempre se quemaba la del sonido…). A mediados/finales de los 70’, yo era un niño con mucha imaginación, justamente estimulada por este tipo de series. Siempre me gustó la ciencia ficción, de hecho estudié cine porque era mi género favorito hasta pasada la adolescencia. Después aprendí que el género es un envoltorio, un contexto que sirve para contar una buena historia, y la ciencia ficción, a veces mal considerada un género menor, nos ha regalado grandes historias: Metrópolis, 2001: Una Odisea del espacioAlien, Blade Runner, Matrix, E.T. El extraterrestre… sólo por nombrar las más conocidas.

Volviendo a Star Trek, a pesar de la palabra “conquista” al comienzo, y de que esta primera versión de un hipotético futuro era un poco menos “tolerante” comparada con su saga, se estaba abriendo un nuevo camino con un mensaje conciliador. El mundo vivía en plena guerra fría, aún eran tiempos de prejuicios raciales, pero por el contrario, en esta nave, convivían seres humanos de varias naciones, razas y hasta un extraterrestre, Spock, mitad humano y mitad vulcano. También había una Federación Unida de Planetas… un cóctel que conformaba una especie de utopía de convivencia y colaboración universal, surgida de la mente de Gene Roddenberry. Claro que vista en perspectiva, esta utopía puede ser discutible en su concepción y naturaleza, pero se ha de valorar este aspecto, ya que había series contemporáneas que adoctrinaban sin sutilezas sobre quiénes eran los buenos y quiénes los malos.

Un Trekkie
Leonard Nimoy William Shatner Star Trek 1968Uno no andaba diciendo por ahí que era fan de Star Trek y sus sagas… y mucho menos cuando llegabas a la adolescencia…¡y mucho menos todavía si eras un adulto en toda regla…! Si hacías esto, normalmente te consideraban un tipo raro, la verdad… ese tipo de gente a la que luego se le daría el nombre de friki (freak).

Si los frikis se clasificaran en subcategorías, lo más normal es que a un fan de Star Trek se le llamase trekkie (o trekker, hay discusiones sobre si son sinónimos). Pero lo que realmente me ha asombrado al investigar para este post, es que la serie ha tenido tal trascendencia, que el término trekkie se ha incorporado al Diccionario de Oxford: “informal – A fan of the US science fiction television programme Star Trek.” (informal – Un fan de la serie estadounidense de ciencia ficción Star Trek).

Siguiendo en la línea de mis confesiones sobre mi fascinación por el universo Star Trek, expongo a continuación una serie de afirmaciones, pensamientos y reflexiones que confirman aún más que soy un trekkie (¡y un friki además por escribir esto!)… eso sí, sólo seguí las series y las pelis hasta el año 2000, si es que esto sirve como atenuante…

Aunque hoy en día, y más con la irrupción de la versión aggiornada del nuevo genio audiovisual J.J.Abrams (ejem…), asombrosos efectos especiales, actores y actrices guapos, el universo Star Trek se ha vuelto algo bastante más aceptado (..y desvirtuado, según mi opinión).

Sí, soy culpable de ser trekkie:
– Cuando pienso en las primeras notas de la música de Alexander Courage
– Cuando veo a William Shatner, incluso en Boston Legal, y pienso que es el Capitán Kirk
– Cuando voy por la autopista con mi coche y creo ir a Warp 5, 6 ó 7
– Cuando entiendo todos los chistes de “The Big Bang Theory” relacionados con el tema
– Cuando noto que soy uno de los pocos que se ríen al comienzo de Kill Bill 1 (Q. Tarantino, 2003) [2]
– Por haber ido a una convención trekkie (¡sólo una vez!)
– Por tener el sonido del intercomunicador del primer Enterprise en los avisos de mi móvil
– Por tener un app de Star Trek en mi móvil (¡…y porque no encontré más!)
– Por haber visto prácticamente todos los capítulos y las películas de toda la saga hasta el año 2001 (con unas cuantas excepciones a partir de aquí)
– Porque cuando estoy esperando el autobús o el metro pienso “transporte para uno” [3] (y antecedido del sonido del intercomunicador, por supuesto)
– Porque cuando veo un vehículo pienso qué versión del Enterprise será: NCC1701-X
– Cuando en ciertos contextos pienso: “Somos los Borg y vamos a asimilarlos. Resistirse es fútil” [4]
– Cuando en cualquier objeto redondo veo el plato del Enterprise
– Porque cuando salgo con mi coche desde el párquing, imagino que es el hangar de una estación espacial
– Porque cuando me siento en un sillón cómodo creo que estoy en el puente del Enterprise:

-“¡Preparen torpedos protón!”
-“Uhura: póngame con el mando de la Flota Estelar”

Y lo peor de todo, es que coincido en varias cosas con esta guía “How to Be a Trekkie” (en inglés), así que si te quedaste con ganas de convertirte en un trekkie 100%, puedes echarle un vistazo. Yo, como ha quedado claro en este post, lo soy sin atenuantes.

Christian Flavio Tasso

 

[1]Es curioso que la versión latinoamericana traduzca literalmente el nombre de la serie, pero no esta primera frase de la presentación, que en la versión española sí es bastante similar a lo que se dice en inglés… aunque en España la serie se llamó “La conquista del espacio”…
Aquí las presentaciones de España y EEUU:
Versión en España
Versión original en inglés
[2] Sobre negro se lee: “Revenge is a dish best served cold -Old Klingon Proverb-”. “La venganza es un plato que se sirve mejor frío.” (para que un segundo después se lea) “-Viejo proverbio Klingon-.”, frase que Tarantino tomó prestada de Star Trek II – La ira de Khan. Cualquier conocedor de la existencia de la raza Klingon, personajes ficticios de Star Trek, tuvo que haber reaccionado de alguna manera en el cine al ver esta intro.
[3] Es mi propia versión, claro. En la serie era: “Beam me up Scotty!” (Cap. Kirk)
[4] Es mi propia versión, claro. Realmente sería así “We are the Borg. Lower your shields and surrender your ships. We will add your biological and technological distinctiveness to our own. Your culture will adapt to service us. Resistance is futile.” (“Somos los Borg. Bajen sus escudos y rindan sus naves. Añadiremos sus peculiaridades biológicas y tecnológicas a las nuestras. Su cultura se adaptará para servirnos. Resistirse es fútil”)
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Blog 18 – Platón, el mejor guionista de todos los tiempos

¡Uhhh! ¡Qué aburrido! ¡Este tipo va a hablar de Platón…! Mejor me voy a husmear al Facebook de mi novia de la adolescencia…

Agradezco a los que se quedaron después de este filtro y los invito a leer mi Blog 18, que no va de la historia de un filósofo griego que vivió hace muchísimos años, sino de los aportes de su filosofía a la narración audiovisual que estamos acostumbrados a ver. Es muy normal comenzar a estudiar cine pensando que somos unos genios y que tenemos las mejores y más originales historias para contar en nuestra cabeza… Quizá estamos tan obsesionados sacándole brillo a nuestro narcisismo que ni se nos ocurre pensar que esa idea que ronda en nuestro cerebro, puede llegar, quizá, a tener un origen muy lejano y hasta inconsciente. ¡Sí señoras y señores! nuestro inédito y retorcido thriller posiblemente ya existía en el Edipo de Sófocles y esa idea de venganza ciega ya había sido plasmada en obras como Medea de Eurípides…

Pero ahora vuelvo a Platón, que nos dejó su “Alegoría de la caverna” que inspira a muchos de los films que hemos visto a lo largo de nuestra vida… y hasta incluso, casi con un tímido intento de afirmación, me atrevería a decir que esta alegoría de 2500 años de antigüedad es una especie de premonición platónica de lo que sería el cine como arte.

Aunque no sean estrenos, a partir de aquí habrá “spoilers” (¡qué anglicismo tan preciso!)

Vemos, pero estamos ciegos

The Truman Show (Peter Weir, 1998) es un presagio de los realities del siglo XXI. Un protagonista que ignora que la realidad que vive es un montaje orquestado para entretener a millones de televidentes. ¿Vemos esta variante de la Alegoría de la caverna? ¡Hasta es literalmente una caverna! un gran estudio de televisión, una falsa realidad orquestada por cientos de extras… y amo, un todopoderoso, un demiurgo… Y al otro lado nuestro protagonista que se convierte en un héroe ¿se puede conformar con su vida ideal sabiendo que algo no cuadra? Una vez que descubrimos la “luz del sol” la lucha ya es otra. Pero ¿a quién le gustan las realidades incómodas? Sólo a los héroes, los demás mejor cambiemos de canal, al menos siempre encontraremos algo para evadirnos.

Fuera de la matriz

La novedad está en la manera en la que contamos siempre la misma historia, y en ese toque personal que le da cada autor… Buscamos un contexto histórico (o nos lo inventamos) y una serie de personajes. Pero hay una matriz… una matriz que ha penetrado hasta lo más profundo de nuestro inconsciente colectivo a lo largo de los siglos y ha creado nuestra visión occidental del mundo en el que vivimos. Eso es lo que le pasó a Neo, el protagonista de Matrix (Andy Wachowski, Lana Wachowski, 1999). Claro, es que estamos casi en el siglo XXI y la caverna es una estructura cibernética en este caso. Ya le hubiera gustado a nuestro programador continuar siendo un hacker anónimo en un mundo que conocía bien… Pero no era el rol que le tocaba en esta nueva realidad, y una vez que se conoce, ya nada vuelve a ser igual.

La vuelta al origen

¡Los griegos! hace poco escuché a uno de estos líderes europeos (ya soy incapaz de distinguir entre los que deciden sobre temas económicos y el resto… que también decide sobre temas económicos…) un comentario, teóricamente, irónico sobre el origen griego de la palabra maratón, en el contexto de la negociación sobre la nueva ayuda económica que recibiría Grecia. Y yo pensé ¡serán cretinos! los griegos son el sustrato de la cultura occidental, pero como la herencia cultural no cotiza en bolsa, mejor echémoslos del club de los privilegiados… ¿Serán lo griegos los nuevos héroes que habrán encontrado la salida de la caverna europea? sería lógico…
Pido perdón por esta subjetividad político-económica y vuelvo a centrarme en el Origen de todo. Sí Origen con mayúscula, el nombre de la película (Christopher Nolan, 2010). La caverna convertida en varias capas de subconsciente, en sueños y en personajes que se mueven a voluntad entre estos mundos para crear una nueva realidad. Otra variante platónica salida de la mente de uno de los directores más interesantes de los últimos años. También comenté algo sobre él y esta peli en este blog que escribí en el 2010.

¿Estamos perdidos?

Justamente en el mismo blog en el que hablo de Christopher Nolan y su película Origen, comento algo sobre J.J. Abrams y su serie “Lost”. Como podrán apreciar quienes han visto esta serie, aunque veamos el cielo y el sol, podemos estar en un ambiente de “caverna” según los términos platónicos, ya que una alegoría es justamente eso mismo, una representación simbólica o metafórica de unas ideas. En Lost hay personajes que pueden ver y hacer cosas que otros no pueden ¿Habrán aprendido algo que los otros no saben? De todas maneras soy bastante crítico con el tratamiento de las diferentes tramas en esta serie ya que, a mi parecer, son deliberadamente engañosas… Pero eso no deja de ilustrar la idea de caverna y del mundo que vemos en contraste con el mundo real.

No pretendo hacer un tratado minucioso sobre la influencia de Platón en el cine. Son sólo cuatro ejemplos muy conocidos de los cientos que habrá, pero cuyo sentido (además de entretenernos y de que sus productores ganen dinero) es el de cuestionar nuestra percepción de la realidad que nos rodea e invitarnos a ir un paso más allá de la pasividad y del conformismo.

Los que vieron alguna de estas pelis ¿no me van a decir que no se cuestionaron por un momento si todo el mundo que nos rodea es real…?

Yo, de hecho, ni siquiera estoy seguro de haber escrito este blog…

Christian Flavio Tasso